jueves, 13 de marzo de 2014

Un justo medio más humano

Como otras veces, son las ideas de otros quienes terminan por inspirarme a escribir: esa necesidad de continuar con el diálogo y aportar más ideas a un tema que me toca en mi realidad más inmediata. El día de hoy se trata de una columna en Sin Embargo titulada “El mito de la súper chica, súper cabrona y súper chingona”  (http://www.sinembargo.mx/opinion/11-01-2014/20596)

Para dar un poco de contexto, el artículo que menciono arriba habla sobre las mujeres que viven la vida construyendo su autosuficiencia: una generación de mujeres para quienes pensar en tener pareja representa una debilidad que resta puntos a la imagen de “súper chica, súper cabrona y súper chingona”. De las mujeres que en aras de demostrar su independencia, dejan el alma y las fuerzas para convencerse y convencer al resto de que son capaces de (sobre)vivir sin sentirse abatidas por la soledad.
Leyendo esta columna me pongo a pensar que éstas, las que  tratamos de acercarnos al mito de la súper chica, somos nada más y nada menos que quienes conscientes de los estereotipos de género tratamos de desmarcarnos de ellos a toda costa. Me incluyo en este grupo y hablaré desde mi punto de vista. Quienes tratamos de ser la súper chica somos aquellas que queremos tomar  todo lo que la liberación femenina se ha jactado de darnos: la conquista de un pedazo de libertad que antes había sido negado a nuestras antecesoras. Y entonces ¿qué ha pasado? Que hemos optado por convertirnos en todo lo contrario a lo que fueron nuestras abuelas: De ser amas de casa,  protectoras del hogar y lo privado, nos hemos convertido en trabajadoras con el valor de mudarnos solas y hacernos cargo de nuestra propia seguridad y bienestar material sin ayuda de nadie. Hemos tratado de demostrar que también podemos ser como se piensa que son los hombres.

Las súper chicas nos hemos dado a la tarea de convertirnos en la antítesis de la ama de casa perfecta de los años 50. Pero en nuestra desesperación hemos hecho de nosotras una máquina económica, esclavizadas por la necesidad de responder a las nuevas expectativas que tiene la sociedad sobre nosotras. Hoy también escuché el caso de una chica a la que le fue negada una beca para estudiar en el extranjero solamente porque a la pregunta de los entrevistadores de “¿Cómo te ves dentro de los próximos 10 años?” ella contestó que aspiraba a estar casada y con hijos. A pesar de que tenía un perfil sobresaliente, ella no pudo obtener la beca, ya que a los ojos de quienes la otorgaban era un desperdicio financiar el crecimiento académico de alguien que incluía entre sus aspiraciones el tener una familia.
Es así que nos vemos obligadas a recrear un modo de vida en el que intentamos convencer a los demás y a nosotras mismas de que no necesitamos a nadie más (mucho menos a un hombre); pero no sólo eso, sino que además nos vemos presionadas a pensar que un futuro acompañadas solo representa una desventaja para desempeñar nuestro rol en la sociedad (como lo indica el ejemplo que más arriba comentaba).

Como en otros casos, pienso que este tema es sólo una de las caras de la moneda: El rol de proveeduría y autosuficiencia ha sido exigente con los hombres en el pasado, y ahora nos toca a las mujeres también asumir esa misma exigencia. Sin embargo,  en el caso de nosotras, al asumir estas nuevas responsabilidades y convertirnos en súper chicas nos hemos visto presionadas a demostrar que somos capaces de olvidarnos de nuestro rol anterior. Pero no sólo eso, sino que debemos de superar con creces las expectativas para lograr ser suficientemente convincentes en nuestro desempeño y entonces poder disfrutar de las libertades a las que de entrada ya deberíamos tener derecho.

En conclusión, de ser sumisas y abnegadas, nos hemos aventado a ser mujeres profesionistas exitosas, autosuficientes sin necesidad de apoyo emocional o económico, multitareas, cuidadosas de nuestro aspecto y preocupadas por nuestra superación sin recurrir a la ayuda de otros a costa de ser mal vistas o parecer incapaces. Pienso que son exigencias con las que no han tenido que cargar los hombres.

Para poder ser equitativos, tendríamos que aspirar a roles de género que se encuentren en un justo medio, considerando las necesidades y aptitudes de hombres y mujeres. Tendríamos que aspirar a la posibilidad de que cada quien tuviera la libertad de decidir ser un hombre amo de casa o una mujer entregada a su carrera, o viceversa. Debemos aspirar a vivir sin  miedo a reconocer nuestra vulnerabilidad humana y  necesidad  de compañía, características que por más fuertes que nos sintamos, estoy segura de que nos aqueja a unas y a otros.

Tierra mojada

Sexo no es lo que sucede en el momento
Sexo no es un instante, no son unos minutos
Sexo es lo que hace sentir cuando se recuerda
Es querer sentir cada centímetro de piel
Es sentir como la sangre está a punto de salirse por los poros

Sexo no es sólo un punto determinado del espacio delimitado por el tiempo
Sexo es escuchar, oler, percibir
Es el conjunto de emociones
Es lo que me despierta en las noches

Sexo es pensar y querer
Sexo es una emoción del color del atardecer
El sexo tiene el olor de la tierra mojada
Tiene el gusto de la sal en los labios
Se siente como el sol en plena cara

 

8/10/2008

 

El sexo es una actitud, es el erotismo. No es un acto con inicio y fin delimitados, no se puede. Es mucho más que eso. Es percibir la existencia de nuestros cuerpos, los vuelve trascendentes. Hace que lo corpóreo y lo mundano se vuelva etéreo.
¿No sientes el calor? ¿no sientes que la atmósfera cambia a nuestro alrededor? ¿no me sientes? Yo casi puedo verlo, puedo tocarlo y sentirlo, es como un fantasma que nos envuelve y acaricia, es como humo de incienso rozando por tu boca, quemando las yemas de mis dedos.
¿No sientes que tus sentidos se disparan, que percibes lo que sólo así sabes que existe?
No creo que sea egoísmo, tanta magia no es cuestión de uno sólo. Si aumenta la extensión de mi piel es sólo por tus manos dispuestas a recorrerla, si se eleva la temperatura es por que se juntan dos elementos incandescentes. No puede ser egoísmo.

 

 

8/10/2008

martes, 9 de julio de 2013

Enojada

Estos días por casualidad he estado viendo películas y leyendo varias cosas que se me cruzan sobre trata de blancas, prostitución y rituales a lo largo del mundo que dañan a las mujeres. Una de dos: ojalá estas cosas dejaran de suceder, o bien, también debería leer cosas horribles que les pasan a los hombres con motivo de su sexo para sentir pena por la humanidad entera y no sólo por la mitad.

¡Qué peligroso es ser mujer en este mundo! Más que deprimirme me enoja, porque esto lo digo yo, que relativamente no he corrido mayor riesgo por ser mujer. Y digo relativamente porque tampoco me he salvado del todo, pero no me puedo comparar con mujeres que han sido brutalmente golpeadas a causa de los celos de sus maridos o condenadas a lapidación por adúlteras, mujeres a quienes les han arrancado, mutilado, aplastado sus características físicas sexuales, o mujeres que han sido secuestradas, violadas y obligadas a prostituirse, vender a sus hijos y despojarse por completo del control de sus vidas y sus cuerpos.

Nunca me he considerado una feminazi, detesto el hembrismo tanto como el machismo, y sé que este mundo no sería posible sin esta dualidad sexo-genérica y todos sus derivados. Pero hoy me siento enojada por el machismo que impera en todas partes del mundo. No es que odie a los hombres, no me enojo con mi papá, ni a mi hermano, ni a mis primos, amigos, jefe, etc. por ser hombres, sino con la idea, prevaleciente en mayor o menor medida de forma consciente pero sobre todo inconsciente, de que las mujeres somos en cierta forma inferiores, en cierto modo poco confiables, además de tontas y débiles; y que lo mejor que podemos hacer para no estorbar en el mundo es ser sumisas, callarnos, aguantarnos y cumplir lo mejor que podamos con todo lo que el señor (señores) ordenen.

Me siento enojada porque existan mujeres con miedo de serlo. Me siento enojada porque sé que si me pegan, empujan o detienen para salir corriendo yo no puedo pegar igual de fuerte, empujar tan lejos, ni deshacerme de los brazos que me amarran como cadenas. Me siento enojada por no poder salir a caminar a la calle sin sentir cómo me desnudan las miradas de la mayoría de los tipos con los que me encuentro (y no porque esté “buena” sino simplemente porque soy y parezco mujer). Me siento enojada por tener que escuchar bromas del tipo “las mujeres como la escopeta, cargadas y detrás de la puerta” y otras similares, porque lo que se dice en broma también se dice cuando uno está enojado. Me siento enojada por dar explicaciones de dónde, con quién y qué estoy haciendo porque no soy de fiar, y de escuchar que si los hombres me miran, si algún hombre pierde el control conmigo siempre soy yo quien tiene la culpa. Me siento enojada de que si en algún momento se me ocurre decir “¡Basta!” se me acuse de feminazi intolerante.

Me siento afortunada de que mi vida como mujer no es igual de difícil de lo que lo es para muchas otras que sufren condiciones infrahumanas, pero me siento enojada de que las cosas tengan que ser así. Sé que los hombres también sufren, pero, siendo honestos, creo que la mayoría del sufrimiento que viven las mujeres se debe justamente a eso, a su sexo, cosa que no sucede con tanta frecuencia en el caso contrario. ¿En qué maldito momento de la historia sucedió que la diferencia física entre hombres y mujeres se interpretó como un motivo para darles el poder de la fuerza y de la mente a unos para ponerlos por encima de las otras? Mujeres, ¿En qué momento lo aceptamos?

jueves, 31 de mayo de 2012

#yosoy132


No puedo sino lamentar no ser estudiante en estos momentos de la vida política del país. Yo me autodenomino estudiante en reposo. Me gradué hace dos años de la Licenciatura en Relaciones Internacionales en el Tec de Monterrey, pero ahora sólo espero lograr las condiciones idóneas para estudiar la maestría en cualquier momento. De cualquier modo soy joven y me gusta decir que yo también soy (quiero ser) 132. lo que he pensado y el resultado de mi análisis aquí expuesto tiene que ver únicamente con mi modo del ver el mundo, lo que he leído y escuchado. No pretende ser un comentario en representación de nadie más que de mí misma.

De los líderes y la dificultar para asir el movimiento.

Conciente o inconcientemente, el conjunto de movimientos agrupados dentro del hashtag #yosoy132 hasta ahora ha logrado desafiar la lógica tradicional de los movimientos sociales en nuestro país y tiene un potencial prometedor para influir y sacudir a la opinión pública. Esa, nuestra tan ansiada y recién bautizada “Primavera mexicana”.

Los medios de comunicación son insistentes en la búsqueda de los líderes del movimiento. Y en definitiva poco a poco se irán diferenciando personalidades destacadas. Sin embargo ¡Qué bueno que no se han apresurado en hacerse visibles! Y digo esto por lo siguiente:

Cuando hay movimientos sociales capaces de desestabilizar, meter ruido en el sistema, cuestionar duramente, o cómo se le quiera llamar, los grupos cuestionados van a intentar identificar inmediatamente a los líderes. De esta manera no sólo se identifican interlocutores específicos, sino que además pueden ser considerados como puntos estratégicos en donde se concentra gran parte de la motivación y fuerza de los movimientos, por lo tanto también se vuelven fuente de vulnerabilidad: no hace falta desacreditar a todos los integrantes de un movimiento, basta solamente con descalificar y golpear la credibilidad de los líderes.

Es por esto que el fenómeno del #yosoy132 ha resultado hasta cierto punto inasible para los medios y para los políticos. Es como agua que se escurre de entre las manos y cae sólo para seguir corriendo. Eventualmente, cómo ya lo mencioné, irán surgiendo liderazgos visibles, pero por el momento, es bueno que no haya prisa por apuntalarlos. Esto puede ser una característica que utilizada con inteligencia, puede ampliar el margen de maniobra y ganar tiempo para la organización y consolidación del movimiento.

Televisa como el agente encargado de la contención de daños.

Luego de la marcha del 23 de mayo pude notar que los medios manejaron el mensaje que de que el movimiento estaba en contra del manejo de información y pugnando por la democratización de los medios, marginalmente mencionaban que también había algunas manifestaciones contra Peña Nieto. Enfatizaban la característica apartidista del movimiento.

La verdad es que la mayoría de pancartas y consignas que al menos yo pude ver durante la marcha eran claramente anti Peña Nieto. Yo escuchaba que los medios enfatizaban el carácter apartidista del movimiento, para entonces comenzar a cuestionar en entrevistas y comentarios porqué había manifestaciones contra Peña Nieto si se decía tanto que era un movimiento apartidista.

Esta disyuntiva es clara y es acertado el cuestionamiento, como comentaré más adelante, sin embargo, tengo la impresión que los medios trataron de desviar la atención y presentar como punto focal el tema de la crítica a los medios y hacer pensar que el tema anti Peña era una desviación de los motivos originales del movimiento.

Esto suena en primera instancia ilógico. ¿Por qué querría Televisa atraer hacia ella los reclamos del movimiento? Es muy claro. Desde mi punto de vista Televisa es el agente de contención de daños del candidato. La estrategia utilizada por el gran montaje que fue la participación de Enrique Peña Nieto en Tercer Grado fue evidente: Televisa muestra como reclamo principal la crítica hacia los medios mientras que por otro lado presenta las manifestaciones anti Peña Nieto como una desviación del movimiento. En el programa los periodistas de Tercer Grado trataron de hacer alarde de crítica y cuestionamiento al candidato. Y así el racionamiento es muy natural: Si Televisa se comporta – o hace como que se comporta – según los reclamos de los estudiantes, entonces eliminan el motivo de protesta: Matando al perro se acabó la rabia.

Así la protesta de los estudiantes se vuelve algo manejable de lo cual los expertos de relaciones públicas de Televisa pueden tener control, alejando así la crítica directa a las implicaciones políticas que tiene su influencia en el presente proceso electoral: La imposición de Enrique Peña Nieto.

Sobre el apartidismo y el rechazo al candidato impuesto

Hay una inconsistencia que es precisamente el meollo del debate en las asambleas. La cuestión del rechazo a Peña Nieto siendo el candidato impuesto por las televisoras. Pero no se puede ser apartidista y al mismo tiempo oponerse a un candidato y un partido en particular. Es simplemente una cuestión conceptual similar a la diferencia entre un estado ateo (que decreta la no existencia de un ser supremo, siendo así confesional) y un estado laico (que no profesa ninguna religión pero tampoco esta en contra de ninguna de ellas).

Es claro que el movimiento intenta desmarcarse de algún partido político, cualquiera que este sea, que pretenda beneficiarse del movimiento. Pero también es claro que apartidista significa que no se favorece ni rechaza a ninguno de ellos.

Si se decide seguir por el camino de ser un movimiento crítico de Peña Nieto y la clase política que representa, así como el PRI de antaño con las mismas habilidades que lo mantuvieron en control hegemónico del país durante décadas, creo que no sería posible decir que es un movimiento apartidista que no apoya ni rechaza a ninguno de los candidatos.

Habría entonces que hacer un replanteamiento conceptual, primero ante los integrantes del movimiento y luego ante la opinión pública, para poder rebasar esta diferencia de significados que ya está trayendo cuestionamientos y descalificaciones al movimiento.

Por otro lado, vale la pena defender que el hecho de criticar al partido y candidato, que como han dicho portavoces del movimiento, se hace dado todo lo que estos representan, en ningún motivo implica un apoyo directo a cualquiera de los otros partidos, y sigue siendo un reclamo ciudadano totalmente válido desde mi punto de vista.

Anti EPN-ismo y democratización de los medios: ¿dos agendas o las dos caras de una misma moneda?

En estos días leí en el Universal la opinión en el blog de Mario Campos, quien es también Locutor de Antena Radio del Instituto Mexicano de la Radio y comentarista en Foro TV, diciendo que él divisaba dos agendas diferentes dentro de los grupos que conforman el movimiento: la de la crítica a los medios y la de la crítica a la candidatura de Peña Nieto. Él comentaba que estas dos agendas coexistian y en algún punto se tocaban, pero que eran dos agendas distintas a fin de cuentas. Las opiniones en esta dirección han abundado entre los líderes de opinión, combinadas por supuesto con otras que no concuerdan en ello.

En mi caso, considero que estos dos temas son las dos caras de una misma moneda, y no sólo dos agendas con algunos puntos que convergen por lo siguiente:

Uno de los reclamos principales es el de la cobertura mediática y manejo de la información, que teniendo el poder y alcance de las dos empresas que controlan el mercado de las comunicaciones actualmente, implica también la capacidad no sólo de (des)informar sino también de guiar la acción de su público. Pero el reclamo en la coyuntura actual no para ahí, sino que existe la percepción generalizada entre los miembros del movimiento que esta influencia se está ejerciendo por parte de Televisa con el fin de imponer al candidato priísta.

Es una cuestión coyuntural, es cierto, ya que el reclamo refleja un problema que ha sido constante en el manejo de los medios en México, pero ahora se ve enmarcado por el escenario electoral que se vive. Sin embargo, las consecuencias de las acciones a las que los medios induzcan (dirigir las preferencias para favorecer a Peña Nieto) tendrán eco los próximos 6 años y quizás más.

Mi reclamo en sí sería la influencia en la vida política de los medios, que se alejan de su papel de medios para convertirse en actores. Por lo tanto, la crítica y rechazo a la candidatura de Peña Nieto y la demanda de medios que bien sean objetivos o bien manifiesten abiertamente sus preferencias políticas, son parte de una misma agenda.

Mi postura ante las posturas propuestas

Yo me decanto por la idea de que el movimiento sea anti Peña Nieto, tomando a este como representación del régimen político que constituyó la llamada “dictadura perfecta” que mantuvo al PRI 70 años en el poder. Cómo ya lo mencioné, si se está en contra del manejo mediático de la información y a favor de la democratización de los medios, es preciso también reconocer que estos actores están claramente favoreciendo a un candidato en particular. Por ende no me es posible desligar estas dos ideas.

En cuanto al voto nulo, no puedo más que concordar la renuencia a promover este tipo de acción, tal como proponen los voceros de muchas de las universidades involucradas. Aunque la intención de un México más cercano a nuestros ideales es parte fundamental del combustible que alimenta el movimiento, me parece que hay que dar cabida a cierta dosis de realidad y pragmatismo.

Con esto quiero decir que lo más probable, nos guste o no, a menos que ocurra un evento que seguramente no está en la mente de ningún mexicano en este momento, el 1 de julio se elegirá a alguno, quien sea, de los 4 candidatos que ahora contienden. En lo personal, ya si nos va a gobernar alguno de ellos, prefiero dar mi voto al que considero que puede hacer el mejor manejo del país. Y sí, creo que el voto nulo sólo beneficiaría al candidato puntero.

Pero más allá de eso, me parece urgente reconocer que esta propuesta no sólo es sensata sino además responsable por que no se queda ahí. Los universitarios están también proponiendo que quede quien quede, es necesario asumir la labor ciudadana de exigir cuentas y cumplimiento del plan de gobierno que elabore el entonces presidente.

Al menos en el plano discursivo, y planteado como acción a futuro, esto es precisamente lo que los ideólogos refieren al decir que la democracia no debe quedarse en las urnas, y los estudiantes están con esto dando muestra que sus clases, lecturas y tareas no son en vano y han aprendido lo que eso significa.

Cómo última reflexión. La autocrítica siempre es importante, y aunque este fenómeno social hace que se me enchine la piel de emoción, no puedo ignorar del todo ese pensamiento picante e incómodo que me dice que 60 mil muertos no fueron suficientes por sí solos para hacer gritar a los jóvenes, pero dos palabras descalificadoras (porros y acarreados) contra los estudiantes fueron chispa suficiente para encender las llamas…

En fin, como por ahí dicen, “haiga sido como haiga sido”, qué bueno que ahora está sucediendo.



jueves, 7 de abril de 2011

¿Cuál es la solución?

De verdad que leer las noticias día a día resulta más abrumador cada vez.
¡Una fosa con 59 cadáveres! ¡Decenas de muertos, torturados, desaparecidos, secuestrados cada día! Dios en dónde estamos?!?!?!? Gente en otros países se horrorizaría con mucho, mucho menos…
La violencia nos rodea, y no sé que me hace sentir, me hace sentir mal. De verdad se me apachurra el corazón pensar que me dan muchas, muchas ganas de vivir en un lugar donde el miedo a que otro ser humano te haga daño sea menos intenso, constante y vívido de lo que es en nuestro país.
En Twitter y las noticias he seguido las actividades de Javier Sicilia, y me emociona saber que hay gente que cuando menos tiene la voluntad de salir a caminar a la calle junto a otras personas para manifestar lo hartos que están de esta situación.
En las redes sociales la pregunta del momento es: entonces ¿cuál es el rumbo? ¿Qué debemos hacer? ¿Cuál es la estrategia que debe seguir la ciudadanía y cual es la política adecuada que debe implementar el gobierno?
Y entonces me pongo a pensar: bueno, antes que nada, ¿quién o quiénes son los causantes de esta situación? ¿Quién o qué es el enemigo y cuál es la causa? Y se me vienen muchas ideas a la cabeza. El enemigo es el gobierno, por incompetente. El enemigo es la clase política, por corrupta, podrida, avara para dar asco y también incompetente. También lo son los narcotraficantes y el crimen organizado, precisamente por ser criminales (declarados vaya, por que los anteriores son también criminales pero “de cuello blanco” osea sólo más hipócritas) y porque también son corruptos y avaros, pero eso sí, bastante más competentes. Los gringos por hacerse de la vista gorda cuando en su país los menores consumen más marihuana que alcohol porque es más fácil conseguir ésta última y por su no-se-cual enmienda que hace de las armas un artículo de presencia cotidiana en los hogares (que no nos sorprenda en un pueblo que ha sido típicamente bélico, belicoso, beligerante, y todo lo que tenga que ver con ser guerroso). También los empresarios, a quienes les conviene que la gente sea tonta e ignorante para poder sacar mayor provecho y ganancias.
Pero la cosa no para ahí. Cómo siempre lo he dicho, incluso la gente común y corriente que ni tiene dinero, ni tiene un hueso en la administración pública ni es parte del crimen organizado tenemos en general un nivel cívico y ético deplorable. Adoptamos la típica actitud de que si algo ya está jodido, pues para que lo voy a cuidar. Nuestro país esta jodido, y no lo cuidamos, total lo que yo mantenga al rato va a venir alguien más y lo echará a perder, mejor lo echo a perder yo. Y esto va más allá de la pobreza y la necesidad. Porque la clase media, esa que no tiene para cambiar el coche y le cortan el teléfono por falta de pago, pero que tampoco se muere de hambre, no es como que sea muy participativa… sino que por lo general trata de voltearse para que cuando menos la porquería no le salpique la cara.
Entonces ¿cómo le hacemos? No, los buenos nos son los más, al menos no en este momento creo. Pero esto no es suficiente. Hay que pensar en qué se puede hacer para convencer a la gente de que debemos hacer cosas juntos y unos por otros para que comencemos a salir del hoyo. Hay que hacerle ver a la gente que Slim no genera desarrollo con sus miles de empleos mal pagados. Que Televisa y Tv Azteca no nos defienden del hombre que se ha vuelto el más rico del mundo a costa del resto, porque en realidad lo único que quisieran hacer es apropiarse del botín. Que hay que salir, hablar, discutir, educar a los niños, cambiar hábitos y solidarizarnos. Que hay que exigir a los gobernantes, cómo lo intenta hacer Sicilia. Y cada uno desde su trinchera hay algo que seguramente puede hacer.
Todos hacemos cosas pequeñas e indebidas que consideramos insignificantes, y sólo hay que ver como está el país para darnos cuenta que esas cosas “insignificantes” tienen grandes repercusiones. Quizás, si hacemos cosas pequeñas y buenas, entonces podamos cambiar el rumbo de las cosas.
Espero con todas mis fuerzas que en torno a Javier Sicilia se puedan continuar los pasos que Alejandro Martí, Isabel Wallace, Marisela Escobar y otros menos famosos han comenzado a dar para alzar la voz, y espero que las consecuencias sean cada vez mayores y den resultado.

martes, 5 de abril de 2011

las 5 ya van a dar

Yo no sé porque, a estas horas, en las que el trabajo se vuelve un tedio, en el que los pendientes pueden esperar a mañana, me dan unas ganas tremendas de escribir.

Escribir sobre lo mucho que siento, porque sí, siento mucho.

Por alguna extraña razón, mis ciclios infradianos hacen que mi cerebro se revolucione, y me entra una sensación extraña, como de que quiero decirlo todo, y no puedo.

Vienen pensamientos y palabras en tropel, y antes que pueda evitarlo se me escapan. No puedo detenerlos, huyen y luego me sigo sintiendo igual, y sin poder escribir nada en concreto.

Casi siempre me pongo a recordar, a reflexionar

[no sé cómo fue
en realidad no recuerdo ni como sucedio todo, como comenzó
¿qué hubiera sido mejor?]

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Casi siempre me dan épocas en que escribo cosas. La más fructífera fue en Buenos Aires. Me gustaba lo que escribía, pero lo perdí... bueno, más bien todo eso se fue en mi cuaderno que estaba en mi bolsa el día que nos robaron el coche... cómo me dolió. Y pensar que quienes se lo llevaron no lo deben haber tirado por ahi. Ojalá alguien lo haya encontrado. Ojalá alguien haya tenido el morbo suficiente para leer su contenido. ¡Hasta ilustraciones y recortes tenía!
Quien lo haya encontrado, y si lo leyó, se acercó a lo que un día fui enteramente yo.
¿Porqué lo perdí?
Creo que algunos restos fueron rescatados en este blog, desafortunadamente no todos, y seguramente tampoco los más interesantes.

Un minuto de silencio
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Es cíclico.



Sigue un patrón, una estructura recurrente.


Es un tobogán, en forma de espiral, sube y baja, hacia adelante siempre.


Siempre dando vueltas, siempre.






Uno percibe el avance, lento, paulatino


Pero también se sienten las vueltas


El mareo.


Llegar al mismo punto.






Girar. Visto desde arriba es siempre un círculo.


El círculo se desdobla.


Avanza, ¿retrocede?


¿avanza?






(Déjà vu)